Desburocratización y Apertura de Negocios | Silencio Positivo
Plan estratégico de Desburocratización diseñado para liberar el potencial emprendedor. Eliminamos los obstáculos innecesarios mediante la implementación del silencio administrativo positivo y una reducción drástica de las licencias exigidas, garantizando que poner en marcha un negocio sea un proceso rápido y sencillo.
Administración Ágil: El Fin de las Trabas al Emprendimiento
La burocracia no debe ser un muro para quien desea generar riqueza y empleo. Esta propuesta transforma la relación entre el ciudadano y la administración, pasando de un modelo de control previo paralizante a uno basado en la confianza y la responsabilidad.
Ejes de la Reforma Administrativa
-
Silencio Administrativo Positivo: Establecimiento por ley de que, ante la falta de respuesta de la administración en los plazos fijados, la solicitud de apertura se considerará concedida. El ciudadano no volverá a ser rehén de la lentitud burocrática.
-
Simplificación de Licencias: Reducción y unificación del número de permisos exigidos. Sustitución de licencias previas por declaraciones responsables siempre que sea técnicamente viable, permitiendo el inicio de la actividad de forma inmediata.
-
Ventanilla Única Digital: Centralización de todos los trámites necesarios en una plataforma única y sencilla, eliminando la necesidad de recorrer múltiples organismos para un mismo fin.
Impacto en el Tejido Comercial
-
Aceleración de la Inversión: Al reducir los tiempos de espera, el capital comienza a producir mucho antes, mejorando el retorno de la inversión y la viabilidad de los proyectos.
-
Reducción de Costes Indirectos: Menos trámites se traducen en menos gastos de gestión y asesoría, lo que resulta especialmente crítico para las pequeñas empresas y autónomos.
-
Fomento de la Competitividad: Un entorno administrativo ágil atrae inversión tanto nacional como extranjera, posicionando al país como un lugar idóneo para la innovación y el comercio.
Esta medida representa una apuesta decidida por la libertad económica, asegurando que la administración actúe como un facilitador y no como un obstáculo para el progreso de la sociedad.